El Acuerdo Nacional contra la Desinformación y los Discursos de Odio nace de un proceso de inteligencia colectiva y cocreación democrática, impulsado por la convicción de que los grandes desafíos de nuestro tiempo solo pueden enfrentarse desde la colaboración.
Cada aporte, diálogo y encuentro entre instituciones, medios, academia y sociedad civil dio forma a un compromiso compartido: fortalecer el debate público con responsabilidad social, y garantizando la integridad de la información. Este acuerdo es, por tanto, más que un documento; un ejercicio de construcción cívica y plural por una cultura de paz, que demuestra que cuando distintos sectores se unen en torno a un propósito común, la democracia se renueva y se hace más fuerte.